Sobre mí
No empecé buscando crear una marca. Ni siquiera buscaba diseñar experiencias.
Todo comenzó con una pregunta.
Con el tiempo empecé a notar algo.
Quienes llegaban a una entrevista no se iban igual.
Mientras hablaban de su historia, comenzaban a reconocer cosas que nunca habían dicho en voz alta.
Se daban cuenta de lo que habían construido.
De lo que habían superado.
De lo lejos que habían llegado.
Entonces comprendí que una conversación podía convertirse en un punto de partida.
Y, al mirar hacia atrás, descubrí que esa forma de observar siempre había estado presente en mi vida.
Cuando fotografío, no busco solo una imagen bonita.
Busco aquello que normalmente pasa desapercibido.
Una mirada.
Un gesto.
Un silencio.
Una emoción.
Cuando nació Dulces Consecuencias, imaginaba conversaciones sobre migración.
Pero una historia llevó a otra.
Y otra.
Hasta descubrir que el tema nunca había sido la migración.
El tema siempre habían sido las personas.
Creo que las fotografías también hablan.
Solo hay que aprender a escucharlas.
Con el tiempo entendí que lo mismo ocurre cuando hacemos una pausa.
Vivimos tan rápido que muchas veces no alcanzamos a comprender lo que estamos viviendo.
Detenernos no significa dejar de avanzar.
Significa regresar con más claridad.
También por eso escribo.
Porque escribir me ha permitido soltar lo que ya no necesito y descubrir nuevas formas de entender mi propia historia.

Sin buscarlo, la palabra memoria empezó a aparecer una y otra vez en mi camino.
Y entonces entendí por qué.
Porque creo que hay momentos que merecen quedarse.
No para vivir del pasado.
Sino porque esos recuerdos pueden seguir acompañándonos mucho tiempo después de haber ocurrido.
Una conversación.
Una fotografía.
Una taza compartida.
Una reflexión.
No cambian el mundo por sí solas.
Pero sí pueden cambiar la forma en que una persona vuelve a mirarse.
Y cuando eso ocurre…
Siempre aparece una dulce consecuencia.
Con cariño
Rbk Hertre